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viernes, 5 de noviembre de 2010

OPORTO

No sé si oporto me ha sorprendido o no. Sabía que tenía mucho que ver, aunque también sabía que podía decepcionarme como a otras personas con las que hablé antes.

Finalmente no me decepcionó en absoluto, todo lo contrario. Pasamos tres días allí Marcos y yo, con alguna cosa mirada, algunas recomendaciones y mucha disposición a improvisar. Nos alojamos cerquita de la Ribeira, la zona más céntrica, cosa no muy fácil, pues no hay mucho alojamiento por la zona centro. Desde luego, si quieres encontrar algo económico, hay que salir del centro. Nosotros preferimos pagar algo más pero estar céntricos. Hotel que no estuvo mal, algo casposillo, pero con buenas vistas: catedral y río.

Oporto se encuentra situado a la Ribera del río Duero. Totalmente en cuesta, lo que le da encanto, pero dificulta su visita. Por nuestra parte, como solemos hacer, buscamos una visita guiada con una empresa que recomiendo: bluedragon.pt. Es bastante difícil encontrar una visita guiada a pie, por eso quiero señalar la empresa con la que lo hicimos, porque Oporto está copado de autobuses turísticos que te recorren la ciudad, pero no te permiten ver las callejuelas, que tienen mucho encanto.

Al llegar al punto de encuentro, nos dimos cuenta de que la visita era solo para nosotros, así que tuvimos a una guía durante 4 horas con nosotros por unos 12 euros cada uno. Un chollo, vamos. Nos recorrimos todo Oporto. Está bien pensada la visita, por que el punto de encuentro está en la parte alta de la ciudad, así que casi todo el recorrido es cuesta abajo. Fuimos recorriendo avenidas, calles y callejones. Yo, como siempre, me quedo con las callejuelas pequeñas donde las personas hacen vida, ajenas a los turistas que por allí pasan.

Oporto está mirando al Duero. Sobre el mismo hay nuevo puentes que lo unen con Vilanova de Gaia, la ciudad que está al otro lado y, que si no te informas, puedes creer que también es Oporto. Para ver todos puedes coger un barco que te da el paseo por el río. En mi opinión merece la pena, porque los puentes se pueden ver de mil maneras, pero es algo que hace todo el mundo. La explicación es de esas que te hace una grabación, pero al menos te dan algo de información. El puente de Luis I, el más importante, fue construido por un discípulo de Eiffel, y se nota en la estructura. Otro de ellos fue construido por el mismo Eiffel. La verdad es que cada uno de ellos tiene su curiosidad… al final voy a tener que recomendar el viaje en barco…

Es la orilla de Vilanova de Gaia es donde están las bodegas del famoso vino de Oporto (que a mí no me gustó mucho, la verdad), así que el vino, en realidad, es de Vilanova. Aún así, es interesante hacer una visita guiada a alguna de estas bodegas, muchas de ellas de familias inglesas, pues no dejan de explicarte en ella parte de la historia de estas ciudades y sus habitantes.

Algo muy bueno que tiene Oporto es que, al ser una ciudad de costa, puedes irte para la playa en un momentito. Se puede elegir la zona norte, que pertenece a Oporto, o la zona sur, que pertenece a Vilanova. Ambas están muy bien, aunque en verano llenas de gente y con un viento infernal. Son muy comunes una especie de parapetos que se pone la gente para defenderse del viento. Y el agua, del Atlántico y del norte: muy, muy fría.

Por lo demás, ciudad muy barata (de momento) para visitar y comer. Pescado muy rico, como en la mayoría de zonas de costa, y en especial la sardinas, que las asan en cualquier rincón de la ciudad.

Como no me quiero alargar, aquí están las fotos, para que probéis un poquito de Oporto y se os queden ganas de visitarlo.

domingo, 13 de junio de 2010

ARAN ISLANDS, IRLANDA

En el condado de Connamara, en la costa oeste de Irlanda, se encuentran las Islas de Aran. Se trata de 3 pequeñas islas llamadas Inis Mór, Inis Oírr e Inis Meáin. La mayor es Inis Mór, con unos 800 habitantes, y es la que la mayoría de los tours visitan.

Mi acompañante en esta visita fue Mabel, compañera de la escuela en Galway, y natural de Los Santos de Maimona, Badajoz.
La isla se visita a pie, en furgonetilla o en bici. Lo más recomendable es la bici, es la manera de que te dé tiempo a visitarla y a parar en el lugar que más te interese de la isla. En la oficina de turismo te facilitan un mapa, además de recomendarte el sentido del recorrido, que varía en función de marea (otra vez las mareas...).

Nuestro recorrido comenzó del revés: la marea estaba baja por la mañana y de esta manera pudimos ver las focas que descansaban cerca de la costa. Cuando la marea está alta no es posible verlas.






Toda la isla está parcelada, y cada parcela está delimitada por pequeños muros de piedra construidos sin ningún tipo de cemento, sino piedra sobre piedra. Los llaman los Penny walls, porque fueron construidos durante la gran hambruna en Irlanda, y a los trabajadores se les pagaba un penique por cada yarda de muro construida. Estos muros se pueden ver por toda Irlanda.






De vez en cuando puedes encontrar una pequeña playita donde darte un chapuzón, si el tiempo acompaña o donde hacer un parón en el camino para disfrutarlo. Nosotras hicimos esto, paramos en esta calita y aprovechamos para comer, que ya eran las 12.30, nuestra hora de comida en Ireland.





Un poco más allá se puede disfrutar de un cementerio que mezcla tumbas antiguas, que a mí me fascinan por las cruces típicas irlandesas, con otras tumbas nuevas. El lugar es llamado (mal llamado) las Seven Churchs, siete iglesias; mal llamado porque en realidad solo hay dos, y el resto de los edificios corresponden a los alojamientos de los antiguos monjes.

En cuanto a la cruz típica irlandesa, se trata de una mezcla entre la cruz cristiana y la creencia pagana en la naturaleza. Los habitantes de Irlanda no podían creer en algo más poderoso que la naturaleza, por lo que a la cruz que imponía la nueva religión, ellos añadieron el círculo, que simboliza el Sol, más poderoso que cualquier hombre, por muy hijo de Dios que fuera.

Dejamos para el final la parte más importante o impresionante de la isla. Se trata de una antigua fortaleza celta (Dún) con más de dos mil años de antigüedad. De las varias que se pueden encontrar aquí, esta es la más importante: la de Dún Aonghasa, y consta de un gran semicírculo de piedras en el extremo de un acantilado.

En realidad lo más impresionante es el acantilado, desde el que se ven otros acantilados de la isla, al que uno se puede arrimar, incluso sentarse, si no tiene vértigo.

La isla da para más, pero no nos dio tiempo a terminarlo, pues el barco nos estaba esperando y nuestra experiencia en excursiones por Irlanda nos decía que no te espera nadie si llegas tarde, así que, como todo aquí, nos quedamos con las ganas de más.

lunes, 24 de mayo de 2010

GALWAY, IRLANDA

Hoy quiero hablar del lugar en el que estoy viviendo estas tres semanas, para intentar poder hacer una idea de dónde estoy.
Galway es la tercera ciudad más importante de Irlanda, después de Dublin y Cork. Está en la costa oeste del país y es uno de los sitios con más encanto de Irlanda. Tiene unos 80.000 habitantes, pero la mayoría de ellos viven fuera del centro de la ciudad, básicamente en casitas unifamiliares.


Tiene un casco antiguo medieval muy bonito aunque, a mi parecer, algo sobreexplotado, lleno de tiendas, pubs y gente, lo cual también le dota de cierto encanto. Todas las noches en prácticamente todos los pubs hay actuaciones en directo.






Un río cruza la ciudad y montones de canales con compuertas, norias, etc. para diferentes usos, lo siguen.





Donde el río desemboca al mar está convertido en una especie de parque que los días de sol se llena de gente charlando. Desde esta zona se puede ver la foto más característica de Galway, con las casas de colorines y el mar a sus "pies".










Siguiendo la linea del mar se llega al promenade, o paseo marítimo. No sé cuánto tiene de largo, pero vienen a ser unos 7 minutos en bici :). A lo largo de este hay varias playas a las que los autóctonos se lanzan como locos en el momento en el que sale un poco el sol desde primera hora de la mañana. A las 8 ya hay gente en el agua. Este paseo es el que me recorro todas las mañanas para llegar a la escuela.
Es un lugar que siempre está lleno de gente, incluso a las 11 de la noche, que aquí es muy tarde.
Al final de este paseo, las personas que van andando tienen que dar una patada a la pared en la que termina y darse la vuelta. No sé si da buena suerte o simplemente es una costumbre, pero así es.
En Irlanda se practica un deporte que es el fútbol irlandes, o gaélico, que es una mezcla entre fútbol y rugby. Las porterías también son una mezcla. En Galway hay varios campos, todos juntos y todos pegando al mar en una explanada completamente verde.
La bici es un medio de transporte muy utilizado, al ser una ciudad con no mucho desnivel y de un tamaño muy manejable.
Muy cerca de Galway hay varios sitios interesantes que visitar: las Aran Islands, a las que iré este fin de semana y de las quepodré contar algo más la semana que viene, los Cliffs of Moher, acantilados de unos 300 metros de altitud y 8 kilómetros de longitud. Impresionantes. El condado de Connamara (estos son los emparentados con los vascos), y más y más...
Realmente es un sitio que merece la pena visitar: tamaño mediano, habitantes agradables, centro bonito, playa y... buen tiempo... por el momento...

lunes, 17 de mayo de 2010

FIRST DAY IN GALWAY

Normalmente cuando viajo por ahí, esté donde esté, todos los lugares me recuerdan a otros en los que ya he estado. Siempre encuentro similitudes y en un lugar puedo encontrar trozos de varios diferentes y anteriores.
Hace muchos años, no recuerdo si 9 ó 10, estuve de vacaciones en Irlanda. Hicimos un recorrido por varios lugares, siendo Galway nuestra última parada, de unos 2 ó 3 días. En ese momento ya pensé que si alguna vez tenía que ir a algún sitio a aprender inglés, este sería el lugar. Y aquí estoy. Esta tarde he estado por el centro de la ciudad recordando nuestro paseos, los músicos tocando por la calle... y me he encontrado con que yo no he estado antes en esta ciudad. No recuerdo prácticamente nada. ¿Será posible? Bueno, algo sí que he recordado: el Arco Español, también llamado el Asco Español, nombre ganado tras andar todo el día buscándolo y por fin encontrarlo, siendo la gran decepción. Pues eso, el asco español, ahí os lo dejo.
Lo de ariba es la típica foto de Galway, que aparece en todas las postales.


lunes, 15 de marzo de 2010

PARQUE NACIONAL DE VELEBIT, CROACIA

No me ha resultado fácil destacar una única zona de Croacia, pero finalmente me he decidido por el Parque Nacional de Velebit por varias razones. Una de ellas es que es de los Parque Nacionales menos conocidos de los nueve que tiene Croacia, lo que significa que, a quien quiera buscar información sobre él, le va a costar más que cualquier otro como el de los Lagos de Pletvicie, que es el más famoso.





Velebit está al norte de Croacia, por debajo de Senj, y junto a la costa. Aunque nosotros no hicimos mucho senderismo, sí que es una zona famosa para los amantes de la montaña, habiendo también muchos lugares donde los espeleólogos pueden disfrutar bastante. Especialmente bonito porque mezcla la montaña con el mar.

Nuestra llegada fue bastante odisea, ya que durante bastante tiempo, más de una hora (por no decir dos) estuvimos atravesando el bosque por un carril al que llamaban carretera principal, sin un alma a la que preguntar y pensando que estábamos perdidos en mitad del monte. Cuando pensábamos que teníamos que dar la vuelta, con La Guerra de los Mundos como fondo, para darle más emoción al incierto camino, y pensando que en cualquier momento nos aparecería algún marciano, nos encontramos con una caseta en la que había un guarda, al que le preguntamos dudosos si esa era la "carretera principal", a lo que el señor, casi ofendido, nos respondió que sí, claro, que esa era la "main road". ¡Madre mía! Por cierto, el señor de la caseta nos pidió dinero para entrar en el parque, no recuerdo cuánto.
Cuando por fin conseguimos llegar a un punto que parecía zona de dar al menos algún paseo, nos encontramos con otros paseantes, que muy amablemente nos informaron de que el mes anterior un OSO (!!!) había atacado a una persona, y que no tuviéramos miedo, pero sí cuidado. ¿Qué no tengamos miedo??? ¡Pero si no había casi nadie por allí! El caso es que muertos de miedo nos hicimos la mini ruta circular más rápido que nada y nos fuimos corriendo a otra zona que parecía más segura.

Al menos hay más gente, que siempre da seguridad. Se llega a un lugar, que debe de ser el más famoso, en el que hay un pequeño albergue y subiendo una pequeña montaña se puede disfrutar de unas vistas preciosas.
Por detrás, todo el macizo montañoso que es el Parque Nacional;









por delante, vistas al mar, con la isla de Pag en primer plano. Un sitio poco conocido y muy muy recomendable.

Y la mejor compañía: Marcos (of course), Mónica y Juande, grandes compañeros de viajes.




jueves, 18 de febrero de 2010

LOS OSCOS, ASTURIAS

Reconozco que Asturias es mi asignatura pendiente. Apenas conozco nada porque las veces que he ido ha sido poco tiempo y no me ha dado tiempo a verlo en condiciones. En 2005 estuve en la región de Los Oscos, en el occidente de Asturias, al otro lado del río Navia. Es una zona entonces poco conocida, y por lo tanto con no muchas posibilidades de alojamiento. Nosotros nos quedamos en Santa Eulalia de Oscos, un pequeño pueblecito muy agradable, en un albergue en el que no repetiría, creo. Ya los alrededores del pueblo son bonitos, es una zona que preserva y promociona sus costumbres, con varios museos etnográficos (o etnológicos) muy interesantes. El de la foto es un hombre que, con una fragua,fabrica navajas como se hacían hace cien años y las vende a los turistas que van a verle, en un pueblo llamado Ferreiro, o Ferrería,no lo recuerdo bien. Cerca de Santa Eulalia hay una población llamada Pomares, desde la que sale una ruta por bosque que llega a una cascada idílica en la que descansar y disfrutar del silencio de la caída del agua. Un momento para una misma, que a veces al viajar en grupo se agradece.

La ruta por excelencia de la zona es Taramundi, de donde sale la Ruta del Agua. Es un recorrido circular de 14 kilómetros, que se recorre sin ninguna dificultad en unas 4,5 horas. A lo largo del camino hay diferentes muestras del uso que se le ha dado al agua a lo largo de los siglos y cómo se las ha ido ingeniando el hombre para utilizarla: hay una muestra de un batán, una herrería, un generador de luz, diferentes tipos de
norias, etc. A mitad de camino más o menos nos encontramos el pueblecillo encantador de Veigas, al que parece que solo se puede llegar a pie o, como dicen en mi pueblo, en bestias. Si no has llevado el bocata, hay un resturante en el que se puede comer bastante bien.
Un lugar muy especial que visitamos fueron las cascadas de Oneta. Están al otro lado del río Navia, en el municipio de Villayón, y se trata de un recorrido de ida y vuelta, muy cortito en el que se pasa por tres caídas de agua de bastante altura en muy poco espacio, a lo largo del río Acebo. Forman parte de la red de espacios protegidos de Asturias, lo que nos da una idea de su belleza. En el albergue de Oneta conocimos a la familia que lo lleva y que en ese momento estaba terminando de montar el Hotel Rural Yeguada Albeitar, el que recomiendo visitar. Crían caballos árabes de carreras y todo tipo de animales. Nosotros volvimos una vez que estuvo terminado, pero eso merece una entrada aparte, pues la visitar merece ser contada. Estas son las vistas desde una de las habitaciones.
Como visita adicional, muy curioso el Castro de Coaña. Se trata de un poblado del siglo I d.C. que se fue abandonando a lo largo del siglo II d.C. Sus pobladores de origen desconocido, tal vez celtas de la Meseta, organizaron el castro de forma característica, siendo los romanos los que formaron con este y otros castros una red para el control de Asturias y para la explotación principalmente de oro. Está declarado Monumento Histórico Nacional.
Como veis, muchas cosas pendientes por esta tierra...

domingo, 7 de febrero de 2010

MADEIRA III

RIBEIRO FRÍO
Esta es una de las zonas más bonitas de Madeira.Pensábamos hacer la ruta más larga, que recorre el bosque de Laurisilva, pero estaba cerrada por obras de mantenimiento, por lo que hicimos la ruta corta que llega al Balcón de Ribeiro Frío. El que estuviera cortada fue un poco chasco, la verdad, pero este corto recorrido de unos 40 minutos ida y vuelta también es muy bonito. Paseo que ya nos permite adivinar el espesor de la vegetación que nos encontraremos en el resto de recorridos por la isla. Muy verde, frondoso y con llegada a un mirador desde el que se ven los picos más altos de Madeira: Pico Areeiro y Pico Ruivo (más de 1.800 metros de altura), al que subiremos más tarde. Es un camino ancho y, al ir bordeando una levada, sin desnivel. Esto puede hacerle perder encanto, pues aunque nosotros no encontramos mucha gente al ser enero, en la guía que todo lo sabe recomienda ir a primera hora, pues van autobuses con turistas que lo hace parecer la calle Preciados (la más céntrica y comercial de Madrid). En todo caso, merece la pena el paseíto. Aquí nos encontramos a las únicas españolas que vimos en toda Madeira.
Tras la pequeña rutilla, que para llegar dimos bastantes rodeos con el coche, lo que también nos permitió ver algunos paisaje chulos, nos fuimos a Santana, desde donde salen otras rutas, y que es conocida por la imagen de dos casas típicas Madeirenses muy bien puestas. Por los caminos se pueden ver muchas de estas casas típicas que sí que están en uso. Son curiosas. En Santana paramos a comer prontito con la idea de hacer la ruta larga por la tarde, ya que por la mañana no habíamos tenido mucho éxito. Entramos en un restaurante, como diría el amigo Juande, “de turismo pa ellos”. Aquí probamos la famosa, y típica en Madeira, Espetada: carne de vaca a la brasa servida clavada en un pincho y colgada, que ya habréis visto en otros sitios. Acompañada de varios platos: una ensalada, un plato de arroz y otro de patatas y maíz frito, todo por el módico precio de 9 euros. Y todo para Marcos, porque yo, por supuesto, tenía mi propio plato.

PICO RUIVO

Aunque desde el balcón no se podían ver los picos por la niebla y tampoco se recomendaba subir por esta razón, después de comer abrió y decidimos subir a este pico, o al menos intentarlo. Nos salió bien y pudimos llegar apenas sin dificultades, eso sí, fuimos los últimos del día que lo hicimos, después de nosotros no subió nadie más. El Pico Ruivo es el más alto de la isla, y sube a 1861 metros de altura. Aunque hay bastante desnivel, no se hace muy difícil la subida más que en el último tramo. Lo más complicado en nuestro caso fue luchar contra el viento que se empeñaba en tirarnos con muchísima fuerza.
A mí me hacía morirme de la risa, lo que me quitaba más fuerzas para subir. Un desastre, vamos.
Gracias al pañuelito que me regalaron los primos no morí de frío. El paisaje es de poca vegetación y monte bajo, a diferencia del resto de paisajes verdes. La ruta en total, subida y bajada, son unas 3 horas y arriba, en el lugar del punto geodésico, hay un mirador desde el que se ve toda la isla… si no hay niebla, claro. Nosotros pudimos ver un lado. El otro estaba cubierto, pero algo se puede apreciar. Durante toda la subida hay pequeños refugios para resguardarse de la lluvia y del viento, y casi llegando al último tramo, hay un refugio grande con guarda donde venden bebidas.
En realidad esta subida la hicimos porque no pudimos hacer la que de verdad nos hubiera gustado, y es la que une el pico Areeiro con el pico Ruivo por la cresta. Durante esta ruta se va viendo toda la isla desde arriba y aunque es de las más duras de la isla, no lo debe de ser demasiado. El caso es que la subida al pico Areeiro estaba cerrada porque la carretera a través de la que se llega tenía hielo y estaba cortado el acceso, así que hicimos solo la subida a Ruivo, pero no desmerece nada.
Aquí dejo las vistas que nos encontramos arriba.