jueves, 4 de febrero de 2010

MADEIRA II

El primer día en la isla, hicimos un recorrido en coche para hacer un reconocimiento del lugar, yendo por la costa y metiéndonos en los diferentes pueblos. Este es el día que digo que “perdimos”. Este recorrido sobra, pues son lugares que a lo largo de la semana se van a ver de todas formas, pues hay que pasar por muchos de ellos. Pasamos por Cámara de Lobos, lugar que nos llamó la atención porque la calle estaba llena de hombres sin hacer nada. Solo vimos a dos mujeres y las dos trabajando. Después nos enteramos de que ese era el pueblo de Cristiano Ronaldo, y con esto no quiero decir nada, porque a mí no me gusta el fútbol… El pueblo tiene dos calles, pero está bonito. Desde él se ve el Cabo Girao, el que se dice que es el segundo acantilado sobre el mar más alto de Europa (580 metros).
La verdad es que tiene una altura impresionante y las vistas desde arriba son muy bonitas. Bajo este acantilado, hay tierras cultivadas, y para bajar a ellas hay un teleférico que utilizan los agricultores para bajar (los hay por toda la isla para acceder a estos lugares), y de paso lo utilizan para el turismo. Ponta de Pargo es el extremo occidental de la isla. Costa abrupta también y, no sé si siempre, pero estando nosotros, con fuerte viento que no nos permitó disfrutar durante largo rato las vistas que tiene. Aún así, merece la pena. Porto Moniz, donde se encuentran las piscinas naturales de las que hablaba antes, es la última parada de este día. Tiene un acuario que para el que le gusten estas cosas, está bien. Un poco caro para mi gusto, pero a Marcos le gustó. La vuelta fue lo peor de este día. Atravesamos la isla por el medio, pasando por la llanura llamada de Paul da Serra, a 1500 metros de altura, que podríamos decir que parte la isla en dos. Ya era de noche y, como es habitual en esta zona, había una niebla que no se veía a un metro, y por el camino nos encontramos vacas, obras, socavones… En fin, muy divertido.
DESDE EL TUNEL DE CANIÇAL A PORTO DA CRUZ
El segundo día comienza nuestra aventura en solitario, sin hacer caso a Manuel, el del hotel. Con nuestro librito de rutas empezamos a recorrernos la isla como a nosotros nos gusta. La primera ruta que hicimos comienza por una levada (canal de agua). Se van recorriendo campos de cultivo hasta que se llega, en subida, a una abertura al mar, impresionante porque la salida es a un acantilado, desde el que se ve por dónde va el resto de la ruta, y solo verlo da vértigo, porque va rodeando la montaña en altura por un caminito estrecho. No está mal para empezar. Hay una zona un poco peligrosa, en la que el camino prácticamente desaparece porque hay una cascada que lo ha erosionado, pero hay un cable al que te puedes agarrar para continuar. Nosotros hicimos la ruta completa hasta llegar a Porto da Cruz y desde allí cogimos un autobús de vuelta. Se puede hacer de ida y vuelta, sobre todo si se va con coche, porque si no, hay que apañárselas para volver. Sería llegando a la mitad del recorrido, donde ya se ha visto lo más bonito. La duración es de unas 3 horas y media. Comida en Casa Nicolás, donde el plato típico es el pulpo frito. ¡Riquísimo!

PENÍNSULA DE SAN LORENZO
Esta ruta, de unas 2,5 horas, recorre una punta que sale al noreste de la isla y que lleva al punto más oriental. Muy poca vegetación, aunque al ser invierno estaba bastante verde. Recorrido my muy bonito con muchos acantilados, entrantes y salientes al mar. Espectacular para ir acompañada de un geólogo que te explique las formas que se van viendo por todo el camino. Al llegar al final del recorrido de ida, se puede subir al Pico de Furado, subida bastante empinada. Nosotros no la hicimos porque estaba atardeciendo y no nos daba tiempo… otro aspecto negativo de ir en invierno, que anochece muy pronto.

Continuará...

domingo, 31 de enero de 2010

MADEIRA I

Alucinante es la palabra para describir a esta isla de 57 por 22 km en mitad del Atlántico. Situada a unos 400 kilómetros al norte de las Islas Canarias comparte muchas características con estas, especialmente con la isla de La Palma. Su punto más alto es de 1.860 metros.
Si dijera mucho verde y mucha agua, ya diría mucho de esta isla. Mucha vegetación, muy frondosa, por todas partes. Caídas de agua por todos lados, y mucha variedad de paisajes en un espacio muy pequeño. Algo muy característico de esta isla y, en general de las islas de la Macaronesia, es el bosque de laurisilva, autóctono de estas islas.
Hemos viajado en enero, lo que tiene sus cosas buenas y malas. Entre las buenas están que se huye de la ola de frío que recorre Europa en este mes, y que hay poco turismo, lo que siempre es de agradecer. Entre las cosas malas, que precisamente por el poco turismo, aprovechan para arreglar muchos caminos y hay algunas rutas cerradas por obras, otras, las de más altura, por niebla y otras, al ser un terreno muy escarpado y haber bastantes lluvias, cerradas por derrumbes.
Madeira es una isla para recorrer a pie. Si buscas playa y descanso, este no es tu lugar. Hay accesos al mar en varios puntos de la isla, hay una playa artificial pequeñita y unas piscinas naturales muy chulas al norte, pero no es una isla a la que se vaya exclusivamente a bañarse, aunque siempre está bien terminar un día de rutas dándose un buen baño en el mar. Nosotros no hemos podido, no por que hiciera mal tiempo, sino porque el mar estaba muy agitado y ni siquiera apetecía.
La mayoría de las rutas de Madeira discurren por las llamadas levadas. Se trata de canales de agua que empezaron a hacer los primeros colonizadores (bueno, los esclavos que llevaron desde Marruecos, Mauritania y Canarias), para llevar el agua desde los nacientes a toda la isla para la agricultura. Actualmente hay unos 2000 kilómetros de levadas y las rutas van por el mismo borde de las levadas o por los caminos que hay a su lado, que sirven para su mantenimiento. Esto hace que las rutas, por muy largas que sean, no suelan ser muy duras, ya que el desnivel es casi mínimo. La dificultad viene cuando la ruta enlaza dos levadas que están a diferente nivel y hay que salvarlo tanto para subir como para bajar. Para recorrer muchas de ellas es necesario no tener vértigo, pues van sobre acantilados sin ningún tipo de protección. Los caminos pueden tener más desnivel, pues como he dicho antes, hay en la isla picos bastante altos y rutas que los recorren. Para hacer muchas de las levadas, al no poder hacerlo rodeando la roca, hicieron túneles para cavar el canal.
Las rutas, en estos casos, van por estos túneles, así que en muchas de ellas debemos llevar linternas para poder atravesarlos.Muchas agencias se dedican a hacer excursiones a las rutas más conocidas, pero realmente, si se está acostumbrado a andar, no es necesario, pues no tienen pérdida al estar los caminos están muy muy claros. En cuanto al coche, es muy recomendable alquilar uno. Normalmente te alquilarán un cochecillo de poca potencia, lo que significa que se te queda en las cuestas, y hay muchas y muy empinadas, incluyendo la autovía, en la que se te queda el coche. Si se van unas 4 personas, recomendable coger un coche potente para que tenga algo de fuerza, si no, irás a 40 por la autovía.
Todo el mundo recomienda alojarse en Funchal, y es lo que nosotros hicimos. Está bien porque está bien comunicado por la autovía y para cenar por la noche se puede salir y cenar en uno de los varios restaurantes que hay por allí, pero si yo volviera, buscaría algún tipo de apartamento fuera de Funchal y en alguna de las poblaciones bien comunicadas por la autovía (vía expreso), que al final es lo que te comunica con toda la isla. Como digo, nosotros nos alojamos en Funchal, en un hotelito que no estaba mal, aunque el dueño, del que en principio nos fiamos y creímos que iba a ser un buen apoyo en nuestra exploración de la isla, se convirtió en lo peor del viaje, haciéndonos perder casi un día con sus recomendaciones. Lo bueno es que de esto nos dimos cuenta el primer día, así que a partir del segundo fuimos a nuestro aire y empezamos a aprovechar el viaje. Funchal es pequeñito y no tiene mucho que ver. Las calles más céntricas son bonitas, pero ya digo que son pocas. En todos sitios recomiendan visitar el mercado de los labradores, pero a nosotros nos decepcionó bastante, no sé si porque esperábamos algo más o porque justo ese día no había mucho género. Las rutas que fuimos haciendo las iré poniendo poco a poco, que ya se me está quedando muy largo esto.

domingo, 3 de enero de 2010

RESUMEN DE 2009

Al final parece que sí se han hecho alguna cosas este año. Este es un resumen fotográfico de los lugares que he o hemos visitado lo largo del 2009. De algunos ya he hablado anteriormente, de otros todavía tengo que hablar.
La primera foto está dedicada al viaje que hicimos en verano a la Selva Negra, en Alemania. Desde el pico Rubihorn, en los Alpes Bávaros, se tienen estas vistas.


Esta es la playa de Famara, en Lanzarote, al atardecer de un día de enero.



A la derecha, un tramo de la tradicional ruta de inauguración de temporada desde el puerto de Navacerrada a Canto Cochino, en la Pedriza, desafiando a las advertencias de riesgo de aludes. Como siempre, nos hizo un día fantástico. Estoy deseando que llegue la de este año, que será a finales de enero.
Después de 18 años yo y 15 años Marcos, volvimos a la nieve, esta vez Sierra Nevada. El resultado ya lo veis, un poco pato al principio, pero no se dio del todo mal. Aunque nunca me engancharé como otros. Creo que con una incursión al año es suficiente.




Fin de semana en la provincia de Burgos, con rutita por la bajada de Yecla, Santo Domingo de Silos, visita a bodegas en Aranda con cata incluida y este paseíto por el Cañón de Río Lobo.



Primera marcha haciendo noche en la nieve. La foto es de Gredos, en la bajada por el desagüe de la Laguna Grande y haciendo noche en el refugio de Roncesvalles.


Subida al Yelmo por Casa Julián y bajada por el Tolmo. Comienzo durillo y bajada rompedora de rodillas, pero no faltó de nada: pérdida de subgrupo en la subida, ataque de caballo en la cima, escalada por la chimenea del Yelmo y comida rica rica en el Tolmo.






Esta foto es del embalse de La Toba, en la Sierra de Cazorla y Segura. La Semana Santa en Santiago de la Espada, provincia de Jaén, tantas veces nombrado y desconocido hasta este año. Aparte de esta ruta en un día maravilloso, también vimos la nieve y la lluvia. Es lo que tiene la sierra en primavera.

























25 de abril. Sorpresa de cumpleaños para Marcos, con cabreo del repartidor incluido.

Desde los 14 años no había ido a Mallorca y redescubrí esta isla con muchas cosas que hacer y rincones que explorar. Incluso en las zonas más turísticas puedes encontrar escondites donde no hay nadie. Esta especie de cañón está en la Calobra, y es la desembocadura de un río que va a parar allí.
Un año más visitamos el Titirimundi, en Segovia, buscando la actuación de este checo que viaja con toda la familia y que merece la pena ir ver: Vita Marcik

Visita al río en el pueblo, Navalvillar de Ibor, con baño de Marcos grande incluido, que es el único que se atrevió, el fin de semana del bautizo de Silvia.





Este es el Mirador de la Peña de Francia, en la sierra del mismo nombre, en la provincia de Salamanca, donde hay pueblos preciosos como La Alberca, el más famoso, pero otros que no desmerecen para nada, como Mogarraz, Miranda de Castañar y otros. Muchas posibilidades de rutas, baños y visitas a pueblos con tradiciones curiosas, curiosas... de esto tengo que escribir otro post.





Mi segunda marcha haciendo noche en el monte. También en Gredos, y esta vez recuperamos al Diego para el campo. Aquí los cuatros chavales a lo místico.

Una pequeña muestra de Silvia el día del cumpleaños de Marcos pequeño.

Este cumpleaños casi coincide con el mío, en el que Marcos (grande) me regaló un Maratón fotográfico por el FITEC de Getafe. Curiosamente ganamos el segundo premio con esta foto y otra más. Lo más divertido fue competir con camarones enormes, y nosotros con la maltrecha compacta... Un gran regalo de cumpleaños.



Aunque este viaje no fue de placer, sino de trabajo, se convitió en algo divertido al verme acompañada de Miryam. La primera vez que visitaba Barcelona desde mi experiencia de un año allí, hace ya 7 años. Muchos recuerdos en el paseo por el gótico y visita fugaz a la Barceloneta. Habrá que volver, ¿no?






Mi cumpleaños se celebró, como siempre, con otros tantos, en este caso, el de María y Ana Paqui, cerca de Valdepeñas, en la casa de Pepe. Como habitualmente, fue un buen finde, de reencuentro con amigos y amigas en el que el tiempo acompañó, aunque la buena elección de la casa tuvo mucho que ver.

La primera ruta larga de los niños, en un bosque de Somosierra: avellanos y sauces (los libros de la sabiduría), robles, y acebos. Un sitio especial, sin duda con una compañía especial.


Esta ruta por Navacerrada, que comienza en el hotel la Barranca, casualmente, o no tan casualmente, el primer lugar donde trabajó mi padre, la hicimos con los amigos de Jesús. Paisaje muy bonito y grupo muy agradable y con el que no estaría mal repetir.
Tenemos suerte de tener sitios tan bonitos tan cerca.

Granada...... Lugar que espero que siga formando parte de mis álbumes de fotos anuales.
Sobre el Hayedo de Montejo ya escribí, pero no quería dejar de ponerlo ni de volver a recomendarlo.

La última marcha por Gredos. Esta es la vista que teníamos durante la bajada, con miedo de no poder sacar los coches para volver a casa.



Aun a riesgo de que con esta visión alguien cierre corriendo el blog, no puedo dejar de sacar los olivos de la Umbría. Este es el aspecto que tienen las aceitunas antes de varear los olivos para sacarlas el aceite. Todo un mundo.







El año ha finalizado, en cuanto a viajes, con uno por razones de trabajo. Aún así, dio tiempo a darse algún paseíto, aprovechando que la lluvia me respetó por la tarde. Santiago es Patrimonio de la Humanidad y lo puedes ver en cada rincón. Casi llego para recibir al año Xacobeo, que es este 2010, lo que significa que este año tampoco haré el Camino...



Espero que el año que entra pueda seguir disfrutando de tantos lugares. De momento parece que va empezar bien, pero eso es otro post.

FELIZ AÑO

lunes, 14 de diciembre de 2009

LANZAROTE



En enero estuvimos en Lanzarote. Elena, Eduardo, Edu, Diego, Marcos y y. La verdad es que la isla es preciosa, aunque también he oído hablar muy bien de ella. En primer lugar y para poder disfrutar de este paisaje tan extraño a ojos de alguien de la península, yo RECOMIENDO reservar una visita guiada por el Parque Nacional del Timanfaya. Existen dos rutas: una corta por el interior, de unas 2 horas y otro larga pegada al mar, de unas 5 horas, en la que hay que ir con botas porque se va por el Malpaís. Nosotros hicimos la corta, porque por día de la semana era la que nos coincidía. Al haber pocas personas en hacer esta ruta, hay solo una de cada a la semana y de verdad que merece la pena. Esto también hace que haya que reservarla con un par de meses de antelación. A partir de ese momento te cambia por completo la visión de la isla y de todo lo que vas viendo. Digamos que lo disfrutas mucho más, al menos eso es lo que a mí me pasó, y sales de la visita turis turis en autobús para verlo un poco por encima (aunque he de decir que esto también lo hicimos, pero desde luego tras la otra visita, este paseo nos pareció bastante pobre).
Cuando viajamos por Lanzarote, estamos asistiendo a lo que podría ser el inicio de la vida a todos los niveles: desde líquenes hasta otras especies vegetales. ¡Genial nuestra guía!
Dentro del parque, pero en la zona no protegida, se pueden hacer varias rutas y visitar algunos volcanes como el del Cuervo, en el que te puedes meter dentro) y otros cercanos. En la zona norte, hicimos una ruta de unas dos horitas al volcán de Yé, enorme, y al que solo entraron los dos Eduardos. Valientes, porque después de entrar hay que salir cuesta arriba, un buen rato y bien empinado. Para los andarines hay posibilidades, sabiendo el tipo de paisaje que se va a ver y que puede hacerse monótono.
Visitas obligadas son todos los puntos de César Manrique, que a mí personalmente me cargó un poco, pero he de reconocer que promovió la integración del turismo en el medio. En mi opinión tiene tantan tanta publicidad, que la mayoría de la gente, si hace algo más que no sea estar en la playa tirados, lo único que hace es hacer la ruta de César Manrique, cuando, para mi gusto, lo más bonito es precisamente lo que no tiene que ver con él. Aún así, visitamos el jardín de cactus (curioso, pero llega un momento en que te tupes de cactus), Los Jameos del agua (bonito, pero, como digo, se aprecia más geológicamente hablando si te lo ha explicado la guía del parque nacional), el Mirador del Río, desde el que se ve la Isla de la Graciosa (las vistas son preciosas, pero creo que hay otro por encima natural que no cuesta dinero y tiene las mismas vistas; yo no lo encontré), y la casa del susodicho, que es lo que a mí más me gustó de estos puntos. Lo demás me pareció un poco timo, la verdad.
La cueva de los verdes, muy disfrutable si también te han explicado algo sobre la formación, ya que el guía de esta cueva no cuenta mucho, la verdad. A mí me gustó mucho, aunque estéticamente, como cueva, habréis visto miles más bonitas. A mí me impresionó bastante y el final es impactante…
Muy recomendable la carretera de La Geria, que es la forma a la que llaman a las formas tan peculiares de los cultivos de la vid, ideada para protegerlas del viento y de la sal que trae este. La sal se queda en la piedra e impide que llegue a la planta lo que, por ósmosis, haría que se secara (qué listos estos del campo, ¿eh?).
Bajando del Mirador de la Isla de la Graciosa, en el que no me he detenido pero que tiene unas vistas preciosas, hay que para en el pueblo de Haría y al irse, disfrutar de las vistas del valle que llaman el de las palmeras. Verde completamente. Subiendo un puerto, tenemos el mirador de la playa de Famara, a la que por supuesto hay que bajar, y donde los surferos disfrutan como el que más, debido al viento y, por tanto, a las olas. No es muy recomendable bañarse en esta playa por la misma razón.
Por lo demás, yo me quedé con ganas de visitar las playas que hay por el sur: playa de las mujeres, de los muertos, etc., pero el día que dejamos para esas playas diluviaba y nos acercamos a una. Puedo decir que merecía la pena, pero tuvimos que salir corriendo, pues el acceso también es algo complicado al ser por carril, y no estaba el día para quedarnos tirado, pues por la tarde cogíamos el avión de vuelta.
Isla muy muy recomendable, pese a las críticas que he oído en cuanto a que está demasiado preparada para el turismo y puede ser algo artificial. Supongo que el truco está en evitar la temporada alta porque desde luego a mí no me dio esa impresión para nada.
En fin, que para eso somos diferentes y cada uno que encuentre su lugar. Yo, desde luego, volveré.

martes, 8 de diciembre de 2009

¿VAMOS A SETAS?

Definitivamente no se me dan bien las setas. Lo de comerlas sí, claro, no solo se me da bien, sino que me encanta. Me refiero a lo de buscarlas. Soy negada, negada.
Este año no hay muchas setas porque no ha llovido casi nada, aún así el sábado pudimos (pudieron) recoger algún boletus. Por supuesto yo solo colaboré con la compañía, la conversación y la escucha, pero lo que es encontrar, no encontré nada.
La foto no es de este año, sino del año pasado, cuando hubo más setas y pudimos recoger todas estas en un ratillo, hasta amanitas caesareas. Como digo, yo tampoco aporté mucho a esta recogida.
Este año hemos estado esperando el momento adecuado, pero no ha llegado, al menos en Madrid. Aún así, a mí me gusta salir a buscarlas; dando un paseíto relajado, mientras miras al suelo intentando encontrar algo y a la vez en conversación con las personas que te acompañan, pensando en el homenaje que te puedes dar luego si el resultado es bueno (yo siempre me las imagino en revuelto). Hay que ir siempre con Marcos, experto setero, que nos va diciendo si lo que vemos es bueno o no, con una máxima: no cojas nunca nada que no conozcas o de lo que dudes.
Un mundo lo de las setas, ¿eh? que no se puede decir dónde las encuentras y, cuando las recoges, tienes que poner hojas de helecho sobre la cesta para que no te las vea nadie, y jurar y perjurar que no has encontrado nada. Lo de la cesta, imprescindible para que, al transportarlas, vayan cayendo las esporas que las permitirán reproducirse.
El sábado pudimos comernos un par de revueltillos que nos hizo Marcos en la Pedri, más ricos que . La Faya triunfó cogiendo el megaboletus, del que no tengo foto, pero doy fe.

Esperaremos que otro año venga un otoño como debe ser para darnos el atracón esperado.

jueves, 3 de diciembre de 2009

SIERRA DE LOS IBORES

En realidad se llama Sierra de las Villuercas-Ibores, pero me gusta llamarla de Los Ibores, porque así es como se llama mi pueblo: Navalvillar de Ibor.

Esta salida es de hace exactamente dos años, pero me parece un buen momento para hablar de ella. Estamos en la provincia de Cáceres, al sureste exactamente. Al sur limita con Badajoz, al este con Toledo y al sureste con Ciudad Real. Se decía que era un lugar en el que se podía pone una mesa, y cada pata estaría en una provincia diferente. No es exactamente así, pero es muy gráfico, así que ahí lo dejo...

La rutita que veis es por el Valle de Viejas, por donde pasa el río con el mismo nombre, afluente del río Ibor, que a su vez es afluente del Tajo. El valle empieza en el Pico de Las Villuercas, a 1.600 m. de altitud, donde se sitúa una antigua base militar que sigue siendo propiedad del Ministerio de Defensa. Es este un valle en el que no hay ningún pueblo, aunque, para mi sorpresa no está ni mucho menos deshabitado, sino que se suceden las casas a lo largo de todo el recorrido. Aún así, se mantiene bastante virgen, pues los habitantes viven de la agricultura y ganadería a pequeña escala.

Durante el camino se pasa por lugares de gran vegetación, robles al principio, castaños después, etc., etc. Fue hace unos 50 años cuando se perdieron gran parte de estos árboles por la enfermedad de La Tinta, que se llama. Incluso hay árboles que allí se llaman "loros", y que parece que son de la familia de los bosques de Laurisilva típicos de islas como La Gomera, La Palma..., zonas de alta humedad.
La verdad es que el paisaje es muy bonito, más en otoño, época en que nosotros fuimos. En un punto del camino, desviándonos un pelín a la izquierda, aparece ante nosotros una preciosa cascada de difícil acceso. Hay que conocer el lugar, si no, es difícil localizarlo.


Se puede decir que el Valle de Viejas es de los pocos lugares que aún se escapan de la invasión de la llamada civilización, aunque todavía hay allí de los que quieren ponerle verjas al campo: hacia el final de la ruta, siguiendo por la pista, de repente nos encontramos con una gran puerta que cierra el camino, un camino, por cierto, vecinal y público... sin palabras.

La marcha dura unas 5 ó 6 horas, necesitando dos coches,uno a cada extremo de la ruta, o dos personas que nos dejen y nos recojan a cada lado.

Con esta entrada quería dar a conocer una zona del todo desconocida y con muchas posibilidades para los amantes de andar caminos. En una provincia donde hay zonas sobreexplotadas aunque no por ello menos bonitas, todavía permanece ajena al turismo esta recóndita comarca que, con la salvedad del pueblo de Guadalupe, solo conocemos los que tenemos algo que ver con la zona.
Espero que si, en algún momento se da a conocer, hayamos aprendido de otras zonas y podamos desarrollarlo de forma sostenible.