lunes, 15 de marzo de 2010

PARQUE NACIONAL DE VELEBIT, CROACIA

No me ha resultado fácil destacar una única zona de Croacia, pero finalmente me he decidido por el Parque Nacional de Velebit por varias razones. Una de ellas es que es de los Parque Nacionales menos conocidos de los nueve que tiene Croacia, lo que significa que, a quien quiera buscar información sobre él, le va a costar más que cualquier otro como el de los Lagos de Pletvicie, que es el más famoso.





Velebit está al norte de Croacia, por debajo de Senj, y junto a la costa. Aunque nosotros no hicimos mucho senderismo, sí que es una zona famosa para los amantes de la montaña, habiendo también muchos lugares donde los espeleólogos pueden disfrutar bastante. Especialmente bonito porque mezcla la montaña con el mar.

Nuestra llegada fue bastante odisea, ya que durante bastante tiempo, más de una hora (por no decir dos) estuvimos atravesando el bosque por un carril al que llamaban carretera principal, sin un alma a la que preguntar y pensando que estábamos perdidos en mitad del monte. Cuando pensábamos que teníamos que dar la vuelta, con La Guerra de los Mundos como fondo, para darle más emoción al incierto camino, y pensando que en cualquier momento nos aparecería algún marciano, nos encontramos con una caseta en la que había un guarda, al que le preguntamos dudosos si esa era la "carretera principal", a lo que el señor, casi ofendido, nos respondió que sí, claro, que esa era la "main road". ¡Madre mía! Por cierto, el señor de la caseta nos pidió dinero para entrar en el parque, no recuerdo cuánto.
Cuando por fin conseguimos llegar a un punto que parecía zona de dar al menos algún paseo, nos encontramos con otros paseantes, que muy amablemente nos informaron de que el mes anterior un OSO (!!!) había atacado a una persona, y que no tuviéramos miedo, pero sí cuidado. ¿Qué no tengamos miedo??? ¡Pero si no había casi nadie por allí! El caso es que muertos de miedo nos hicimos la mini ruta circular más rápido que nada y nos fuimos corriendo a otra zona que parecía más segura.

Al menos hay más gente, que siempre da seguridad. Se llega a un lugar, que debe de ser el más famoso, en el que hay un pequeño albergue y subiendo una pequeña montaña se puede disfrutar de unas vistas preciosas.
Por detrás, todo el macizo montañoso que es el Parque Nacional;









por delante, vistas al mar, con la isla de Pag en primer plano. Un sitio poco conocido y muy muy recomendable.

Y la mejor compañía: Marcos (of course), Mónica y Juande, grandes compañeros de viajes.




martes, 9 de marzo de 2010

NUEVO BLOG

Llevo unas semanas con la cosa de querer contar algunas otras cosas que no tienen que ver con viajes y para las que no encuentro espacio en este blog, aunque bien es verdad que podría, sin más, ampliar la temática del blog sin previo aviso y ponerme a contarlo aquí, pero el caso es que esta inquietud ha coincidido con que en el trabajo nos están dando un cursito de nuevas tecnologías de la información (que se llaman TICS, dicen), y una de las tareas es cearse un blog, así que aprovechando que el Tajo pasa por Cáceres, me he lanzado a la nueva aventura. Este seguirá siendo un espacio en el que hablaré de mis viajes y salidas, pero el otro tengo idea de que sea más cotidiano, y sobre todo, tengo idea de que sobreviva y poder alimentar (sedice alimentar, que me lo han dicho en el taller) los dos simultaneamente.
Aquí os lo dejo. Bienvenidos a EL OTRO MUNDO DE SESILESIA!

http://sesilesia.wordpress.com/

sábado, 6 de marzo de 2010

VIAJE AL PASADO

La abuela paterna de mi abuela, murió en 1918 de reblandecimiento cerebral. Un año antes, su marido (mi tatarabuelo), había muerto de endopericarditis. Su abuela materna murió en 1907 de coquería palúdica e infectos de hígado, y su marido, unos años más tarde de hernia estrangulada. No es que me haya dado por hacer el historial clínico de mis antepasados, sino que me dio en su día por construir el árbol genealógico y entre los libros de la iglesia del pueblo, se pueden encontrar muchas curiosidades sobre nuestra historia. En las iglesias de los pueblos quedan registrados tanto los nacimientos como los matrimonios y los fallecimientos, explicando en algunos casos las circunstancias que los rodeaban (supongo que dependía del cura de turno, pues hay épocas en que se registran todas las causas de muerte, incluso la hora, y otras en las que no aparece nada). Se pueden destacar el alto número de niños menores de 1 año que morían y cómo a veces, el siguiente hio que nacía del matrimonio, recibía el mismo nombre, con un segundo para diferenciarlos. Si este también moría, el siguiente seguía heredando el nombre. Eso, los que les daba tiempo a ponerles un nombre, porque los libros están llenos de "párvulos", supongo que muertes perinatales que no recibían el bautismo. Un hermano de mi bisabuelo murió, con un año, de vaguitis. Es curioso cómo catalogaban las enfermedades: capasción palúdica, debilidad congénita, colapso cardíaco.
Otros curas hacían alusión a otras cuestiones: Juana Climaca (la del reblandecimiento cerebral) o Francisca Fernández, que no tenían “ocupación especial, más que las propias de su sexo” (hablamos de entre 1846 y 1900). Otra, no recibió los auxilios espirituales por la brevedad de su enfermedad. Muchísimas bodas se celebraban en los meses de invierno, probablemente porque era la época donde menos trabajo en el campo se realizaba.
Interesante y divertida la información que pude sacar de mis tardes en la iglesia del pueblo con mi prima Inma, que fue la que me introdujo.
Antes de 1800, prácticamente ningún antepasado mío vivía en mi pueblo. Las referencias se van a otros pueblos como Guadalupe, Robledo, Castañar, etc. ¿Existiría el pueblo antes…?

***Fotos usurpadas a Lorena, con al venia.

domingo, 28 de febrero de 2010

NAVALVILLAR DE IBOR, CÁCERES

Y como no podía ser de ora manera, aquí van unas fotillos de mi pueblo. Ya puse algo en un post anterior, contando la rutilla que habíamos hecho por el Valle de Viejas, pero no me había parado en mi pueblo. Está al sureste de la provincia de Cáceres y forma parte de una de las zonas más desconocidas de allí, porque no está ni cerca del Jerte ni de La Vera, y bastante lejos de la capital. En la carretera que sale de la nacional 5 y que llega a Guadalupe está la comarca de Los Ibores, que la forman varios pueblos, el último de ellos, antes de llegar a Guadalupe es Navalvillar. La comarca recibe su nombre del río que la recorre, el río Ibor, que nace cerca de Guadalupe, y el primer pueblo por el que pasa es Navalvillar, desembocando en el Tajo. Normalmente en verano no lleva mucha agua, pero en los años que podemos llamar normales, baja suficiente como para darse un baño en plena naturaleza. Hay poca gente desde que hicieron la piscina en el pueblo, así que se puede disfrutar de una tarde tranquila de campo y agua.
En el paisaje de la comarca destacan las alineaciones de crestas separadas por profundos valles, en uno de los cuales se encuentra el pueblo.
Como casi todos los paisajes, la época que más me gusta a mí es el otoño, pero en la primavera podemos disfrutar de su espesor, ya que presenta un microclima bastante lluvioso en comparación con el resto de la provincia.
Tierra principalmente de olivos y de castaños, en cuanto te alejas un poco de núcleo urbano, podrás ver mucho roble, encina, alcornoque...
Se puede decir que es una de las zonas más vírgenes de Extremadura, ya que no está muy promocionada aún.
Muchas hectáreas de monte despoblado, lo que propició que en el año 2005 se extendiera rápidamente un incendio provocado por un indeseable, y aunque a estas alturas aún se pueden ver los efectos, poco a poco se va recuperando.
La foto de arriba es de nuestra "isla".
En primavera se puede disfrutar de los muchos arroyos que van a parar al Ibor y que dan vida a tanta vegetación.
Y, por supuesto, también se puede disfrutar de sus fiestas en verano. Aquí una muestra.
No cuento mucho más, porque lo suyo es verlo uno mismo.

domingo, 21 de febrero de 2010

VENDING ECLESIÁSTICO

En tantos viajes y salidas, vas encontrando curiosidades y descubriendo cosas. Aquí descubrimos la nueva línea de negocio de lo que se viene a llamar vending, que son las máquinas esas de los trabajos donde venden sandwiches, bebidas, kit-kat y patatas, entre otras cosas.
En esta ocasión, la máquina está en el monasterio de Valvanera, La Rioja, y vende diferentes tipos de velas: cirios, velas con la imagen de nuestra (ya será su) señora de Valvanera, etc. todas ellas por el módico precio de 1,40€. La Iglesia no hace más que estrujarse el seso para ayudar a los demás...

jueves, 18 de febrero de 2010

LOS OSCOS, ASTURIAS

Reconozco que Asturias es mi asignatura pendiente. Apenas conozco nada porque las veces que he ido ha sido poco tiempo y no me ha dado tiempo a verlo en condiciones. En 2005 estuve en la región de Los Oscos, en el occidente de Asturias, al otro lado del río Navia. Es una zona entonces poco conocida, y por lo tanto con no muchas posibilidades de alojamiento. Nosotros nos quedamos en Santa Eulalia de Oscos, un pequeño pueblecito muy agradable, en un albergue en el que no repetiría, creo. Ya los alrededores del pueblo son bonitos, es una zona que preserva y promociona sus costumbres, con varios museos etnográficos (o etnológicos) muy interesantes. El de la foto es un hombre que, con una fragua,fabrica navajas como se hacían hace cien años y las vende a los turistas que van a verle, en un pueblo llamado Ferreiro, o Ferrería,no lo recuerdo bien. Cerca de Santa Eulalia hay una población llamada Pomares, desde la que sale una ruta por bosque que llega a una cascada idílica en la que descansar y disfrutar del silencio de la caída del agua. Un momento para una misma, que a veces al viajar en grupo se agradece.

La ruta por excelencia de la zona es Taramundi, de donde sale la Ruta del Agua. Es un recorrido circular de 14 kilómetros, que se recorre sin ninguna dificultad en unas 4,5 horas. A lo largo del camino hay diferentes muestras del uso que se le ha dado al agua a lo largo de los siglos y cómo se las ha ido ingeniando el hombre para utilizarla: hay una muestra de un batán, una herrería, un generador de luz, diferentes tipos de
norias, etc. A mitad de camino más o menos nos encontramos el pueblecillo encantador de Veigas, al que parece que solo se puede llegar a pie o, como dicen en mi pueblo, en bestias. Si no has llevado el bocata, hay un resturante en el que se puede comer bastante bien.
Un lugar muy especial que visitamos fueron las cascadas de Oneta. Están al otro lado del río Navia, en el municipio de Villayón, y se trata de un recorrido de ida y vuelta, muy cortito en el que se pasa por tres caídas de agua de bastante altura en muy poco espacio, a lo largo del río Acebo. Forman parte de la red de espacios protegidos de Asturias, lo que nos da una idea de su belleza. En el albergue de Oneta conocimos a la familia que lo lleva y que en ese momento estaba terminando de montar el Hotel Rural Yeguada Albeitar, el que recomiendo visitar. Crían caballos árabes de carreras y todo tipo de animales. Nosotros volvimos una vez que estuvo terminado, pero eso merece una entrada aparte, pues la visitar merece ser contada. Estas son las vistas desde una de las habitaciones.
Como visita adicional, muy curioso el Castro de Coaña. Se trata de un poblado del siglo I d.C. que se fue abandonando a lo largo del siglo II d.C. Sus pobladores de origen desconocido, tal vez celtas de la Meseta, organizaron el castro de forma característica, siendo los romanos los que formaron con este y otros castros una red para el control de Asturias y para la explotación principalmente de oro. Está declarado Monumento Histórico Nacional.
Como veis, muchas cosas pendientes por esta tierra...

miércoles, 17 de febrero de 2010

VIAJE EN METRO

Los que vivimos en Madrid y otras grandes ciudades y utilizamos el metro con medio de transporte habitual, estamos acostumbrados a ver a personas que recorren los vagones paara ganarse un dinero: gente queriendo transmitir lástima, músicos, “músicos”, etc. Casi podría decir que estamos inmunizados contra ellos: algunos nos molestan por el volumen de la música, otros nos hacen sentir incómodos por su “tara” y a otros, directamente, ni los percibimos ya mientras bajamos la vista y seguimos leyendo. Hoy he compartido vagón con una de estas personas que los recorre. Por alguna razón que desconozco, ha sido capaz de llegar al corazón de la práctica totalidad de los viajeros. Apenas ha entrado, ya había personas que le estaban sonriendo. En realidad no ha hecho nada especial o diferente a los demás, ni siquiera cantaba bien, quizás haya sido la forma en que lo ha hecho y, en cualquier caso, estoy convencida de que ha sido la energía que nos ha transmitido a todos. Una presentación normal y una canción ya muy escuchada ha sido suficiente para que la mayoría de las personas le hayan dado algo de dinero, para que todas le hayamos dedicado una sonrisa, algunas le hayan dado las gracias y a alguna que a otra se le haya escapado una lagrimilla. Hay personas que transmiten esa cosa positiva que no sabemos qué es y que nos hacen que una vuelta a casa desde el trabajo tras un día durillo, se convierta en un momento especial.
Esto es solo un viaje en metro, que no deja de enmarcarse en la temática del blog, pero quería compartirlo.