No me ha resultado fácil destacar una única zona de Croacia, pero finalmente me he decidido por el Parque Nacional de Velebit por varias razones. Una de ellas es que es
de los Parque Nacionales menos conocidos de los nueve que tiene Croacia, lo que significa que, a quien quiera buscar información sobre él, le va a costar más que cualquier otro como el de los Lagos de Pletvicie, que es el más famoso.

Cuando por fin conseguimos llegar a un punto que parecía zona de dar al menos algún paseo, nos encontramos con otros paseantes, que muy amablemente nos informaron de que el mes anterior un OSO (!!!) había atacado a una persona, y que no tuviéramos miedo, pero sí cuidado. ¿Qué no tengamos miedo??? ¡Pero si no había casi nadie por allí! El caso es que muertos de miedo nos hicimos la mini ruta circular más rápido que nada y nos fuimos corriendo a otra zona que parecía más segura. 
de los Parque Nacionales menos conocidos de los nueve que tiene Croacia, lo que significa que, a quien quiera buscar información sobre él, le va a costar más que cualquier otro como el de los Lagos de Pletvicie, que es el más famoso.
Velebit está al norte de Croacia, por debajo de Senj, y junto a la costa. Aunque nosotros no hicimos mucho senderismo, sí que es una zona famosa para los amantes de la montaña, habiendo también muchos lugares donde los espeleólogos pueden disfrutar bastante. Especialmente bonito porque mezcla la montaña con el mar.
Nu
estra llegada fue bastante odisea, ya que durante bastante tiempo, más de una hora (por no decir dos) estuvimos atravesando el bosque por un carril al que llamaban carretera principal, sin un alma a la que preguntar y pensando que estábamos perdidos en mitad del monte. Cuando pensábamos que teníamos que dar la vuelta, con La Guerra de los Mundos como fondo, para darle más emoción al incierto camino, y pensando que en cualquier momento nos aparecería algún marciano, nos encontramos con una caseta en la que había un guarda, al que le preguntamos dudosos si esa era la "carretera principal", a lo que el señor, casi ofendido, nos respondió que sí, claro, que esa era la "main road". ¡Madre mía! Por cierto, el señor de la caseta nos pidió dinero para entrar en el parque, no recuerdo cuánto.
estra llegada fue bastante odisea, ya que durante bastante tiempo, más de una hora (por no decir dos) estuvimos atravesando el bosque por un carril al que llamaban carretera principal, sin un alma a la que preguntar y pensando que estábamos perdidos en mitad del monte. Cuando pensábamos que teníamos que dar la vuelta, con La Guerra de los Mundos como fondo, para darle más emoción al incierto camino, y pensando que en cualquier momento nos aparecería algún marciano, nos encontramos con una caseta en la que había un guarda, al que le preguntamos dudosos si esa era la "carretera principal", a lo que el señor, casi ofendido, nos respondió que sí, claro, que esa era la "main road". ¡Madre mía! Por cierto, el señor de la caseta nos pidió dinero para entrar en el parque, no recuerdo cuánto.
Cuando por fin conseguimos llegar a un punto que parecía zona de dar al menos algún paseo, nos encontramos con otros paseantes, que muy amablemente nos informaron de que el mes anterior un OSO (!!!) había atacado a una persona, y que no tuviéramos miedo, pero sí cuidado. ¿Qué no tengamos miedo??? ¡Pero si no había casi nadie por allí! El caso es que muertos de miedo nos hicimos la mini ruta circular más rápido que nada y nos fuimos corriendo a otra zona que parecía más segura. 
Al menos hay más gente, que siempre da seguridad. Se llega a un lugar, que debe de ser el más famoso, en el que hay un pequeño albergue y subiendo una pequeña montaña se puede disfrutar de unas vistas preciosas.
Y la mejor compañía: Marcos (of course), Mónica y Juande, grandes compañeros de viajes.







norias, etc. A mitad de camino más o menos nos encontramos el pueblecillo encantador de Veigas, al que parece que solo se puede llegar a pie o, como dicen en mi pueblo, en bestias. Si no has llevado el bocata, hay un resturante en el que se puede comer bastante bien.

Están al otro lado del río Navia, en el municipio de Villayón, y se trata de un recorrido de ida y vuelta, muy cortito en el que se pasa por tres caídas de agua de bastante altura en muy poco espacio, a lo largo del río Acebo. Forman parte de la red de espacios protegidos de Asturias, lo que nos da una idea de su belleza. En el albergue de Oneta conocimos a la familia que lo lleva y que en ese momento estaba terminando de montar el 

